domingo, 24 de abril de 2011

está blando - está hablando.

  El protagonista de este relato amaba la literatura por encima de todo. 
Sentía que la literatura avanzaba más rápido que la propia sociedad, puesto que una minoría de autores concebían una serie de ideas que más tarde revolucionarían el panorama social.
Después de comer teorizaba sobre la poesía y los poetas. Y a veces sobre su fatal existencia. Se preguntaba continuamente si debía suicidarse para ser medianamente famoso.
Por las noches, ya en la cama pero aún despierto, recitaba mentalmente versos, versos que le venían a la cabeza. Demasiado bellos, demasiado singulares para que hubiese podido pensar en escribirlos, versos que a la mañana siguiente ya no recordaba.

4 confusiones:

Ámbar dijo...

¿Y que, sin embargo, estaban guardados en él como la nuez sana y hermosa dentro de una cáscara rugosa y vieja?
No me gusta esa comparación.

G dijo...

A veces, yo también me pregunto si hará falta suicidarse para ser importante.

Sergio dijo...

Halve: efectivamente, a mí tampoco y por eso no lo puse. :D

G: podemos hacer un suicidio colectivo y seremos más importantes aún. :)

Ámbar dijo...

A mi no me hará falta, pero lo haré de todas formas. Por capricho.