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sábado, 3 de diciembre de 2011

no hay lluvia tras el cristal;

Sabes
Que me gusta tu manera de decir que no.
Los poemas que dejas inconclusos
justo en la parte
en la que yo aparezco.
Que te laves la cara
con agua muy fría.
Y que para secártela
no utilices toalla.
Que escuches a Nina Simone
mientras haces mermelada
y que bailes descalza
la música
de tu cabeza.

domingo, 24 de abril de 2011

está blando - está hablando.

  El protagonista de este relato amaba la literatura por encima de todo. 
Sentía que la literatura avanzaba más rápido que la propia sociedad, puesto que una minoría de autores concebían una serie de ideas que más tarde revolucionarían el panorama social.
Después de comer teorizaba sobre la poesía y los poetas. Y a veces sobre su fatal existencia. Se preguntaba continuamente si debía suicidarse para ser medianamente famoso.
Por las noches, ya en la cama pero aún despierto, recitaba mentalmente versos, versos que le venían a la cabeza. Demasiado bellos, demasiado singulares para que hubiese podido pensar en escribirlos, versos que a la mañana siguiente ya no recordaba.

domingo, 17 de abril de 2011

crema de arándanos.

 
Mi nueva amiga. Se llama Rosita. Es soltera y entiende el lenguaje de las flores.

sábado, 9 de abril de 2011

¿Por qué no publico en el blog lo que realmente escribo?

Opción a) porque soy tonto.
Opción b) porque me da vergüenza.
Opción c) NS/NC.

Comodines disponibles:

- Público.
- Llamada.
- 50%.

domingo, 27 de marzo de 2011

otro desvarío más, total...

Cuando el niño salió del colegio y llegó a casa, se encontró a su madre sentada en una silla azul en la cocina. Él se sentó a su lado y comenzó a toquetear sus verrugas.
El hombre que acababa de comprar el periódico lo abrió y fue directo a la página de esquelas. Cayó una hojita de almanaque del año en el que nació su abuela materna.
La anciana ciega masticaba alas de mariposa los domingo por la tarde porque sentía que el mundo había muerto. A veces se abanicaba con un abanico de puntilla negro.
El bibliotecario corría por los pasillos del depósito montado en un carrito. Le encantaba hacerlo, pero no se lo quería contar a nadie. Lo que él no sabía es que sus compañeros también lo hacían.
Al bajarse del avión, la señora miró a su alrededor pero no vio a nadie conocido. Entró en el servicio y prendió una barrita de incienso. Olía a vainilla de India.
La modista colocó la jaula de su canario en la repisa de la ventana, le abrió la puerta y el pájaro salió volando hacia el norte, por encima de los tejados, pero sin llegar a alcanzar las nubes. La modista se puso la jaula en la cabeza dejando la puertecita abierta.
El profesor de gramática jamás había leído un libro. Su mujer era repostera a tiempo parcial y cuando llegó a casa decidió pintarle las uñas de los pies de color rojo. Luego se acostaron y ella se quedó embarazada y luego viuda.
La niña de las trenzas pelirrojas había encontrado un tubito de cristal en el que metió tres hormigas de color negro poniendo una gotita de agua azucarada dentro. Tapó los dos extremos con dos pequeños corchos, le puso un lazo y se lo ató al cuello. Era su nuevo collar.
El músico no sabía tocar el sí bemol con la trompeta y decidió suicidarse. Pensó que así llegaría a ser alguien conocido y la gente pensaría que tanto su vida como su personalidad era muy interesante. Otro más en la lista de artistas suicidas.

opacidad neutra.

Jamás entendí por qué aquella anciana se atragantaba cada vez que rezaba el rosario. Le gustaba rezarlo vestida de rojo y verde, tal vez fuese aquel el motivo.
El niño que coleccionaba pegatinas de la fruta se había metido debajo de la cama. Observó su álbum, donde estaban todas las pegatinas que había ido seleccionando para su colección. La había empezado en 1972.
La mujer del panadero estaba leyendo un libro sobre la fertilidad de los lirios. Se había tapado con la manta que su suegra le había hecho a ganchillo.
El vagabundo estaba comiendo una lata de sardinas cuando de repente alguien le echó una moneda en el vasito de plástico. Le dio las gracias en hebreo y luego continuó masticando.
La niña de las sonrisas perdidas sabía que aquel día de fiesta en el pueblo sería especial. Su madre seguramente le comprase algodón de azúcar de color amarillo, su favorito. Se puso el vestido de lunares y guardó un pétalo de tulipán en el bolsillo izquierdo.
El señor que fumaba en pipa se metió un caramelo mentolado en la boca. Había perdido al parchís la tarde anterior y estaba un poco triste. Desempañó con su aliento el cristal inferior de la ventana y contempló la calle. Nunca se había sentido tan desdichado.

avión a Helsinki.

La cuerda con la que se ahorcó el hombre era de muy buena calidad. Su madre estaba en casa haciendo calceta. Cuando le comunicaron el suicidio de su hijo se orinó encima.
La vecina tenía un pastel en el horno. Se limpió las manos en el mandil, se puso las manoplas de flores y lo sacó con cuidado. El olor a frambuesa se le metió en el pelo y sonrió. Esta vez había crecido mucho gracias a la calidad de la levadura.
El mecánico del taller llevaba el anillo de compromiso colgado del cuello en un cordón de oro. Esto era debido a que no tenía dedos anulares. Se los había amputado trabajando. A veces, su hija le besaba los pequeños muñones mientras le decía que le quería.
La anciana que daba de comer a las palomas grises y cojas todos los sábados por la mañana decidió no ponerse el pañuelo al día siguiente. Mañana debería de coger el tren, pero aún no estaba muy segura. Visitaría a su hermana y le contaría la anécdota.
Una chica recién graduada estaba tumbada en el campo. No estaba sola, sino con su mejor amiga. Ambas estaban tomando el sol en bikini y a una de ellas le asomaba el vello púbico allí donde la braga cortaba la pierna. La otra sonreía al sol. Se hicieron unas fotos y se fueron para casa.
El carnicero del pueblo estaba eviscerando un cordero cuando alguien entró por la puerta. Él se enteró por el sonido del artilugio que su hijo le había hecho con unas cuantas conchas y que colgaba encima de la puerta. Al ver al señor entrar, le saludó y comenzaron a hablar.
La niña que se escribía poemas en las manos solía borrarlos con lágrimas. Sabía que no llegarían a ninguna parte. Tras borrarse el poema del día anterior, se metió a la cama y se durmió.

viernes, 25 de marzo de 2011

en un estado de disonancias cognitivas continuado.'

Un saltamontes me hace un corte de mangas.

viernes, 18 de marzo de 2011

episodios puntuales.-

"Oda al culo de Sergio FM"

Exiguo, raquítico, insignificante,
invisible después de la segunda dioptría,
el más parvo ejemplo que esa zona habita,
a medio camino entre la chapuza y el arte.

Simétrico a ambos lados de la frontera,
sufre a diario por ser un corazón partido,
y late sólido y los lunes líquido,
y a veces sin abrir la boca se queja.


Alba Flores.

lunes, 21 de febrero de 2011

no llegará la sangre al río-

Mi tía Críspula estaba cortándose las  uñas de los pies en el servicio. Estaba sentada encima de la taza del váter, haciéndolo con mucho cuidado, con precisión y muy concentrada. Llegué y le aticé un susto por detrás, zarandeando levemente su espalda. Lo dejó todo perdido de sangre.

domingo, 23 de enero de 2011

la barca está sucia.-

Me he levantado vomitando ranas. He decidido partirme en tres trozos: quiero ser los puntos suspensivos con los que termina tu último aliento.

lunes, 6 de diciembre de 2010

genialidades de ida y vuelta.-

Me acordé cuando terminé de untarme zumo de naranja en el pezón izquierdo. Corrí por el pasillo llorando desesperadamente y al llegar al salón me puse a buscar aquel libro que contenía aquella página en la que había escrito tu nombre con mi semen.

domingo, 5 de diciembre de 2010

de la fragilidad de las mariposas y otros versos;

Acabo de comerme un bocadillo de ceniza. Después, he ido hasta el salón y he disparado a mi tía-abuela en la cabeza. La bala debía de ser potente, porque le salió por el otro lado. La recogí y la examiné. Estaba húmeda y viscosa. La he tirado por la ventana del baño.
Un pájaro se ha metido entonces, y le he invitado a bañarse conmigo. Parece que le gustaba picotearme el ombligo. Me he cansado de ver las heridas rojas en mi carne y he decidido salir en toalla a la calle. 
Como hacía mucho calor, decidí subir al ático y raparme la cabeza, así que tuve que volver al baño para coger la cuchilla de afeitar. Volví al ático, pero re-decidí raparme la cabeza un piso más arriba: he ascendido hasta la terraza. 
Según iba pasando la cuchilla por mi cabeza, comencé a observar cómo mis pelos volaban por toda la ciudad. Tal vez alguien los encuentre y se atreva a crear una obra de arte con ellos. Ante semejante idea, me enfurezco y decido cortarme la muñeca izquierda en sentido vertical para ver si podía tirar de una vena como si fuese un cable. Ante la negativa respuesta, me he aplicado unas gotitas de Super-Glue y lo he dejado tal cual estaba.
Por último, antes de darme por vencido y volver a meterme en la cama, he cogido el cadáver de una cucaracha que estaba detrás de la puerta de entrada y le he arrancado las patas. Luego he apuntado en una hoja que mi mayor deseo es acariciarte el clítoris con una flor y después ponerme a llorar.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Cosas que siempre hago en la ducha;

1.- Quitarme la camiseta una vez metido en la ducha.
2.- Pensar en Jean-Paul Sartre.
3.- Poner la mano en forma de cuenco debajo del ombligo y ver cómo el agua llena el vacío.
 4.- Pensar que ese momento jamás se repetirá.
5.- Quitar la alfombra un ratito antes de salir, y pisar el mármol.
6.- Escribir en el lado derecho de la mampara una a minúscula.
7.- Escribir en el lado izquierdo de la mampara una s mayúscula.
8.- Escribir en el centro con los dos dedos a la vez una línea, una curva y una línea otra vez, perpendicularmente y a la vez.
9.- Dibujar una carita sonriente en la esquina superior izquierda de la mampara y luego borrarla.

lunes, 15 de noviembre de 2010

docilidad;

Esta mañana me he sacado el cerebro con un sacacorchos. He salido al patio con él en la mano y lo he metido en un bote de pintura amarilla. Una vez empapado, lo he vuelto a sacar, y he dibujado una sonrisa al lado de las macetas de geranios.
Luego pinté una rayuela y, al rato, me aburrí.
Decidí entonces entrar otra vez a casa y romper una botella. Cuando me disponía a ello, llamaron al timbre. Abrí y era un vendedor de libros a domicilio. Le he comprado uno y lo he puesto encima de la encimera de la cocina. Arranqué la página 364 y me la he comido. La digestión fue buena.
Luego me senté en el sofá y comencé a llorar irritado. Decidí darme la vuelta y terminé con la cabeza colgando. Debajo del sofá descubrí una gran pelusa de color marrón. La he guardado en un bote.
Me metí un dedo en el ojo y probé mis propias lágrimas. 
Entonces me he dado cuenta de lo miserable que es la vida, y me he vuelto a la cama.

martes, 24 de agosto de 2010

Come te po' capi' chi te vo' bbene
si tu lle parle miezo americano?
quanno se fa ll'ammore sott' 'a luna
comme te vene 'ncapa 'e di' "I love you"?

domingo, 18 de julio de 2010

Eres poesía;

jueves, 14 de enero de 2010

Wiiii ;

lunes, 28 de diciembre de 2009

Rain;



I'm singing in the rain
Just singin' in the rain
What a glorious feeling!

viernes, 18 de diciembre de 2009

Ho-ho-holidays!

Mmmmmmm, sí, definitivamente las vacaciones me encantan. Nunca he tenido duda de ello.