El protagonista de este relato amaba la literatura por encima de todo.
Sentía que la literatura avanzaba más rápido que la propia sociedad, puesto que una minoría de autores concebían una serie de ideas que más tarde revolucionarían el panorama social.
Sentía que la literatura avanzaba más rápido que la propia sociedad, puesto que una minoría de autores concebían una serie de ideas que más tarde revolucionarían el panorama social.
Después de comer teorizaba sobre la poesía y los poetas. Y a veces sobre su fatal existencia. Se preguntaba continuamente si debía suicidarse para ser medianamente famoso.
Por las noches, ya en la cama pero aún despierto, recitaba mentalmente versos, versos que le venían a la cabeza. Demasiado bellos, demasiado singulares para que hubiese podido pensar en escribirlos, versos que a la mañana siguiente ya no recordaba.